Lo cierto es que no apreciamos la sensualidad de un mordisco en el labio, de una caricia de ojos cerrados, entrelazar las manos al pasear o un simple mirar de pupilas inocentes que luchan por abrir y comerse a la opuesta.Hipocresía en el ambiente, risas despojándose del cuerpo amorfo y dedos señalando huesos ajenos a nuestro metabolismo. Miradas de desprecio, de celos y envidia. Palabras de reproche, tristeza y desajuste existencial.








No hay comentarios:
Publicar un comentario